Historia fundacional

La figura de Fernando Valhondo Calaff aparece rodeada de una aureola difusa, al contrario de lo que era casual para sus coetáneos de similar condición social, cuyos perfiles biográficos son sobradamente conocidos. Fernando Valhondo, nuestro fundador, nació en 1865 y murió en 1937 y al contrario que su padre, que fue alcalde de la ciudad, mantuvo una vida alejada de los actos sociales.

Perteneció a una de las estirpes cacereñas de mayor potencial económico y proyección social del primer tercio del siglo XX; los Valhondo-Calaff, resultado de la fusión matrimonial y patrimonial de dos familias distinguidas: los Valhondo, naturales de Montánchez y destacados propietarios fundiarios, y los Calaff, familia de origen catalán asentada en Cáceres y cuyos principales miembros se dedicaban a actividades comerciales y crediticias, lo que les convirtió en uno de los emporios económicos más sobresalientes del panorama cacereño de mediados del siglo XIX

Tras la muerte de sus progenitores, Fernando, hijo primogénito del matrimonio entre Ángel Lesmes Valhondo Carvajal y Mariana Calaff Trifón Segura, heredó la fortuna y los bienes. Tuvo dos hermanos más, Francisco, que murió a los 20 años en 1928 y Mariana, que falleció cuando era pequeña.

Fernando gestionó la herencia recibida y permaneció apegado a la ciudad cacereña, quizás cercano a su padre en sus negocios, adquisiciones e inversiones. Una de las notas más destacadas de su biografía es su religiosidad y la devoción que sentía por la Virgen de la Montaña. Teniendo en cuenta su ascendiente religioso no sorprende que entre sus mandas testamentarias se encontrara legar alhajas y custodia para la imagen de la Virgen de la Montaña, así como “20.000 duros para arreglar la iglesia”. En su testamento también dejó escrito que se debía constituir una Fundación para que perpetuase su nombre. También repartió parte de su fortuna entre quienes le habían servido

En sus orígenes el Fin Fundacional consistió en la creación de un Hospital Infantil en Cáceres, por lo que se destinaron los beneficios a la construcción del mismo, si bien no llegó a cumplir su finalidad.

En el año 1970 se cedió el mencionado edificio a la Universidad de Salamanca, que albergó en el curso académico 1971/72 al Colegio Universitario, destinando desde entonces los beneficios de la Fundación a las obras de adaptación del edificio, su biblioteca, y en definitiva al sostenimiento del Colegio Universitario, iniciándose una colaboración con la Universidad de Extremadura en Cáceres, cumpliendo con ello el mandato del fundador de realizar obras benéficas para perpetuar su nombre.

Posteriormente se incluyen en sus fines fundacionales la concesión de ayudas a estudiantes con escasos recursos económicos y buen expediente académico para realización de estudios universitarios en la Universidad de Extremadura, estas ayudas se mantienen hasta el año 1987, año en que se modifican los fines con la convocatoria de becas para estudiantes de postgrado para la realización de proyectos de investigación, tesis o tesinas.

Retrato del fundador (Fernando Valhondo Calaff)Desde entonces la Fundación ha hecho beneficiarios de estas becas a más de 270 estudiantes, concediéndoles una oportunidad de formarse y poder afrontar su integración en el mundo laboral, que han podido aprovechar con la ayuda de los profesores que dirigían sus trabajos.

Para continuar en la línea de cooperación con la Universidad de Extremadura, se han firmado convenios de colaboración, cuyos objetivos persiguen integrar académicamente a estudiantes universitarios con discapacidad. Dentro del marco de estos convenios  ha sido creada una beca para colaborar con la unidad de Atención al Estudiante. 

En 2005 se firmó un nuevo convenio con la Fundación Academia Europea de Yuste para la colaboración con una beca para un licenciado extremeño, dentro de las becas de estudios europeos y movilidad “Becas Premio Europeo Carlos V”, que esta Fundación convoca.

Desde el año 2008 la cuantía de las becas ha sido incrementada, así como se ha adaptado la convocatoria a lo establecido en el Real Decreto 63/2006, por el que se aprueba el Estatuto del Personal Investigador en formación, que permite a los becarios incorporarse al Régimen General de la Seguridad Social desde el primer año.

Arco de la Estrella (Al fondo edificio de la Fundación)Asimismo se han suscritos convenios con diversos colectivos como la Asociación de la Prensa de Cáceres, por los cuales se dota de una beca cada año a un periodista miembro de dicha asociación, con el fin de que desarrolle actividad en la Fundación o en los gabinetes de prensa de alguna de las instituciones que forman parte del Patronato y en la Asociación de la Prensa de Cáceres. 

Por último, la Fundación concede ayudas económicas para la ejecución de proyectos que presentan a las convocatorias anuales distintas asociaciones de la provincia de Cáceres. Las destinatarias de estas subvenciones tienen por objeto la atención a personas con discapacidad física, psíquica o sensorial y de atención a otros ciudadanos o personas en riesgo de exclusión social.

 

Historia de la Fundación en imágenes

 

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